CYBERNETIC ORGANISM

La ciencia-ficción se escandalizó ante esa propuesta (que hoy no nos escandalizaría en absoluto) y fabricó esa idea tan romántica y pueril, por distópica, de una "sociedad" formada por híbridos hombre-máquina interactivos y con plena consciencia de su condición robótica. Pero esta idea ignoraba, sin embargo, el elemento primordial del organismo cibernético, a saber: la incorporación de un agregado inerte y complejo a un cuerpo que quedaba corregido pero que, simultáneamente, no era plenamente consciente de esta circunstancia. Como bien indicó Donna Haraway hace ya más de diez años, en el mundo contemporáneo todos somos híbridos de máquinas y organismos, todos somos cuerpos teorizados y fabricados, todos somos vitalidades alimentadas artificialmente, todos somos monstruosidades corregidas farmacológica o genéticamente, todos somos pseudovoluntades impotentes pero estimuladas; en una palabra, somos cyborgs.
Y somos cyborgs, fundamentalmente, porque nuestra condición híbrida se ha constituido de un modo muy semejante al que proyectaron Clynes y Kline. Un tema apasionante y complejo, sin duda, que nos permitiría formular preguntas como la siguiente: ¿hasta qué punto esos complejos organizacionales exógenamente expandidos ideados por Clynes y Kline se han transformado en biobucles para la alteración de la conducta, a fin de disminuir los síntomas de la depresión?
