RESENTIMIENTO COMO REFUGIO DEL NARCISISMO TANÁTICO
Todo resentimiento se construye sobre una indignación falsa, impostada. Tras la máscara cínica sólo hay falsa visceralidad; es lo que vemos en la prensa sensacionalista, en algunos políticos ultraconservadores, en el misántropo, en el sátiro, en el racista, en el débil que asesina a su mujer. El resentimiento no es un sentimiento de indignación; es algo mucho más nocivo. Es una esclavitud que se disfraza de virilidad, de falo, de gamberrismo impostado, de machismo, de músculo, de autoritarismo, de identidad dominante, de violencia, de soberanía, de oscuridad, de reactividad, de debilidad, de mala conciencia.
El resentido es narcisista. Rechaza cualquier compromiso que no conlleve “autorrealización personal”. Acepta los derechos como favores que se le deben, pero nunca parece dispuesto a reconocer sus deberes y obligaciones con los demás; sólo busca obtener el máximo beneficio del otro. Su resentimiento es el reconocimiento tácito de su derrota, de su fracaso, de su debilidad, de su vulnerabilidad, de su resignación, de su sometimiento a un Amo ante el que no puede ofrecer resistencia. Su Amo se ha tornado invencible, de ahí que el resentido adopte esa actitud de continua y ficticia provocación —la mística de la transgresión— frente a un Amo falso.
El resentido es profundamente cobarde; jamás se enfrenta a su Amo. Su mezquindad sólo intenta perturbar a un pequeño amo ficticio, débil, manipulable, inocente.


lenguaviperina dijo
Te interrumpo con este comentario, para decirte que escribes la ostia de bien..
Me a gustado mucho el de España no es diferente, y el de violentar la esperanza...
Te agrego a mi blog, solo para leerte, no hace falta que tu me agregues a mi...
Un saludo.
4 Abril 2008 | 08:38 PM